La adopción de Nela en 2009 cambió nuestra forma de entender la vida con perros. De ese vínculo profundo nació Brott y, hoy, una campaña solidaria para devolver a los galgos parte de lo que nos han dado.
Hay perros que llegan a tu vida para acompañarte.
Y hay otros que llegan para sostenerte.
Nuestra historia con los galgos empieza en 2009, mucho antes de que Brott existiera como marca, mucho antes de pensar en collares, diseño o proyectos con animales. Empieza con una galga canela llamada Nela y con un cruce de miradas inesperado a la entrada de un veterinario en Manresa.
Nela, la galga que nos robó el corazón

Nela tenía tres o cuatro años cuando la adoptamos directamente de Seproan Sallent. No hubo un proceso largo ni una decisión racional. Simplemente nos cruzamos con ella, nos miró… y supimos que ya formaba parte de nuestra vida.
Nela era puro amor. Una galga serena, segura, profundamente bondadosa. Fue, sin saberlo, nuestra primera gran maestra.
Con ella descubrimos algo que solo entiendes cuando convives con un perro desde ese lugar profundo: los animales no llegan por casualidad. Llegan cuando los necesitas. Llegan para acompañarte, pero también para sostenerte en momentos en los que ni tú mismo sabes que lo necesitas.
El vínculo que se crea con un galgo es especial. Son perros sensibles, observadores, silenciosos. No invaden, pero están. No exigen, pero sostienen. Y Nela lo hacía todo con una elegancia natural que nos marcó para siempre.
Brot, un terremoto lleno de vida

Un año después, en 2010, llegó Brot. Tenía seis meses y venía de una casa de acogida en Manresa, con Carla y Gerard, dos personas generosas que querían cuidar a galgos mientras esperaban su familia definitiva.
Cuando lo vimos, a mí se me volcó el corazón. Brot era todo lo contrario a Nela. Un cachorro sin traumas, lleno de energía, corriendo sin parar, levantándose sobre dos patas para ir más deprisa, puro impulso y curiosidad. Un auténtico terremoto. Porque sí, los galgos de pequeños lo son, aunque no siempre se diga.
Con Brot aprendimos otra gran verdad: adoptar también implica responsabilidad y consciencia. Los galgos necesitan tiempo, dedicación, educación y presencia para convertirse en perros equilibrados. No son solo belleza y dulzura, son carácter, movimiento y vida.
Nela lo aceptó desde el primer momento. Y nosotros crecimos con ellos, aprendiendo a acompañar dos energías distintas, dos formas de estar en el mundo, un mismo vínculo.
Cuando una historia personal se convierte en propósito

Fue precisamente con Nela cuando nació el proyecto de Brott Barcelona. No encontrábamos collares martingale para galgos que encajaran con nuestro estilo de vida. O eran rígidos, de piel dura, con pedrerías, o simplemente no conectaban con nosotros. Nada hablaba de diseño, de comodidad o de sostenibilidad en los collares para perros.
La abuela de Marc fue quien cosió el primer collar martingale para galgos. Hecho en casa, pensado desde el amor, desde la experiencia real de convivir con ellos y con amor en cada puntada. Ahí empezó todo.
No queríamos solo un collar bonito. Queríamos seguridad, comodidad, calidad y un diseño que respetara la anatomía y la sensibilidad del galgo. Queríamos hacerlo bien, hacerlo con sentido y hacerlo desde nuestro taller en Manresa.
Brott nació así: de una historia real, de una necesidad auténtica y de un vínculo profundo con nuestros perros.
Penny, llegó después del duelo

En agosto de 2018, tres meses después de despedirnos de Nela, llegó Penny. Una casa de acogida la había rescatado de la Nacional II, en Madrid. Estaba hecha una bola en el arcén cuando una persona buena paró y la recogió. Tenía solo tres meses. Acabó en casa de Estefanía, en un pueblo cerca de Madrid.
Hablamos por teléfono. Y lo supimos.
Subimos un fin de semana, hicimos un viaje exprés, y volvimos con ella a casa. Penny era una princesa de barrio, lista como el hambre, despierta, viva. Llegó para ocupar un lugar distinto, sin sustituir a nadie, pero trayendo su propia luz.
Con Brot no fue inmediato. Él estaba en duelo. Y Penny, con una inteligencia emocional sorprendente, lo respetó. Durante seis meses esperó, observó, se acercó poco a poco. Hasta que se hicieron inseparables.
Hoy Brot tiene 14 años. Es un "abu" con dolores articulares, temblores en las patas traseras y pocas ganas de trotes. Penny no sabe vivir sin él. Lo incita a jugar, a correr, a seguir estando. Se cuidan. Se acompañan. Se sostienen.
Día del galgo: una campaña que nace del vínculo

El Día del Galgo no es una fecha cualquiera para nosotros. Es memoria, es agradecimiento y es responsabilidad.
Por eso, del 1 al 15 de febrero, en Brott lanzamos una campaña solidaria muy especial: el 10% del importe de todos los collares martingale para galgo se donará a la protectora Alerta Galgos.
No es una promoción. Es una consecuencia lógica de nuestra historia. Creemos en marcas que devuelven, en proyectos que se implican, en decisiones que tienen impacto real.
Adoptar es también posicionarse

Hablar de adopción de galgos es hablar de conciencia, de respeto y de tiempo. De entender que convivir con un perro es una decisión que transforma tu vida. Que implica emoción, vínculo y presencia.
Los galgos nos enseñaron a mirar más despacio, a escuchar más y a diseñar desde el sentido. Brott no existiría sin Nela, sin Brot y sin Penny. Son parte de nuestra historia y de todo lo que hacemos.
Si hoy eliges un collar martingale Brott, también eliges formar parte de una historia de respeto hacia una raza que nos ha dado mucho más de lo que jamás podremos devolver.